
Hace poco, mi querido amigo y hermano Alan Sanchez, me invitaba a seguir compartiendo cosas en este blog sobre mi pequeña investigación de la Iglesia de los primeros siglos.
Aquí les dejo algo más:
Buscando cierta información, encontré el reporte de Margaret Stenhouse (www.wantedinrome.com) que visitó el "mundo subterráneo del Vaticano" (como lo llama ella).
Escribe: "se nos llevó a través de una serie de habitaciones que contienen lápidas esculpidas, frisos de mármol y sarcófagos, todos los salvados de la basílica del siglo IV. Por último, una estrecha escalera, sellada con una puerta de vidrio, nos llevó hasta el área de excavación...
Una silenciosa calle de monumentales sepulcros con sus entradas con cornisa, alegres paredes con frescos, mosaicos e inscripciones conmemorativas todavía en gran parte intactas, situada entre tres y diez metros por debajo de la nave central de la actual basílica. La hilera de tumbas excavadas tiene una longitud de unos 70 metros antes de ser bloqueada por una pared... Fue este un gran cementerio pagano (aunque hay también algunos indicios de entierros cristianos) con grandes tumbas construidas por familias ricas de libertos (ex esclavos)".
Muertos pero aun hablan
Lo que me pareció muy interesante, es que en esas tumbas, aun permanecen las inscripciones que estas personas ordenaban grabar.
Por ejemplo está el caso de Gaio Popilio Eracla. Este se jacta de lo que gasta en su sepulcro. Dejó a sus herederos órdenes precisas para la construcción del mismo por la enorme suma de 6.000 sesterces (esto era el equivalente de cinco años de la remuneración de un legionario en el siglo I).
Otro es Aurelio Nemesio, cuya esposa nos cuenta que vivió 53 años, 8 meses y 11 días y que se dedicó “con el mayor éxito al arte de la música” y que “fue maestro del coro que acompañaba las danzas acrobáticas y pantomimas”.
Un caso tristemente llamativo es la inscripción de Flavio Agricola: ”Estoy acostado en mi lado“, nos dice. “Mientras viví los años que me concedió el destino... nunca me faltó el vino". Asimismo, dice que pasó “treinta dulces años” con su amada esposa y termina con: “Amigos .... Os aconsejo servir el vino y la bebida en abundancia .... y no rechazar las uniones amorosas con hermosas muchachas...”.
Esta gente vivió para sí, y ya hace más de 1700 años que descubrieron que todos sus logros, en la eternidad, no tienen el más mínimo sentido.
¿De qué le servirá a este Gaio Popilio Eracla que su cuerpo haya sido puesto en un sepulcro de 6.000 sesterces cuando se presente delante del que está preparado para "juzgar a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino" (2 Timoteo 4.1)?.
¿De qué le servirá a la esposa de Aurelio Nemesio todos sus éxitos en la música de los que se jacta en su tumba al presentarse delante de aquel que dijo "todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, este la salvará" (Lucas 9:24)?.
¿Y qué del pobre Flavio Agricola? Solo tenía placeres de este mundo. Cuan terrible puede ser su condición en este momento al encontrarse como el rico de Lucas 16:19-31, el cual "hacía cada día banquete con esplendidez". Pero un día "fue sepultado". "Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos" rogaba que al menos alguien "moje la punta de su dedo en agua, y refresque (su) lengua; porque (estaba) atormentado en (una) llama".
Cuan terribles son las palabras de Jesús para todos ellos: "Así es el que hace para sí tesoro, y NO es rico para con Dios" (Lucas 12:21).
¡Qué diferencia!
Qué diferentes son las inscripciones que se encuentran aun grabadas para testimonio de todos nosotros de nuestros hermanos de los primeros siglos. Muchos de ellos "menospreciaron sus vidas hasta la muerte" como aquellos de Apocalipsis 12:11. Murieron prendidos fuego en el Coliseo Romano, despedazados por leones, crucificados o apedreados.
En algunas sepulturas simplemente se lee "MTR" (mártir).
En otra sepultura se encuentran las palabras en griego de un tal Septimio Fronton: "Yo Septimio Fronton Pretextato Liciniano, siervo de Dios, reposo aquí. No me arrepentiré de haber vivido piadosamente. Te serviré, también, en el cielo, y daré las gracias a tu nombre. Entregué mi alma a Dios a los 33 años y 6 meses".
También encontramos en otro lugar un claro consejo: "A Cartilio Ciríaco, hijo dulcísimo. ¡Puedas tú vivir en el Espíritu Santo!".
“El libro de los mártires” de John Fox nos relata algunas inscripciones más en estas catacumbas:
" ́Aquí yace Marcia, puesta a reposar en un sueño de paz’
́Victorioso en paz y en Cristo’
́Al ser llamado, se fue en paz’.” (Pag. 12).
Hoy miramos la gran diferencia entre estos dos grupos de inscripciones en los sepulcros y nos es fácil ver lo indescriptiblemente ridículo que puede ver su éxito en la música la esposa de Aurelio Nemesio desde el infierno eterno.
Pero ¿y nosotros que aun estamos en esta carrera?.
¿Nos damos cuenta que todo esto pronto se termina?



3 comentarios:
MUY BUENA REFLEXION ESTA ULTIMA! ME PREGUNTO CUANTOS DE NOSOTROS TENEMOS NUETRA MIRADA EN LA ETERNIDAD, Y CUANTOS SOLO EN ESTA VIDA. QUE CORTA ES NUSTRA VIDA ACA EN EL MUNDO, AUN ASI NOS AFANAMOS MAS POR ESTA QUE POR LA OTRA. GRACIAS POR ESTE BLOGS YA CASI NO SE ENCUENTRAN CRISTIANOS RADICALES
La vida es solo un soplo , los que temen a Dios pueden descansar en paz con Él , (qué bello será).Todo nuestros sufrimientos no son más que ceniza comparados con la eternidad...
Y qué terrible para aquellos que no confían en Jesús...qué horrible...debemos predicar a Jesús , pues solo Cristo podrá salvarle de esa eternidad horrible , de ese horrible fin sin final.
Que Dios nos ayude y nos de paz.
ESTE BLOGS ESTA GENIAL, LASTIMA QUE SE ACTUALIZA TAN POCO! LOS FELICITO
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